Mar de Pan

Nuestra historia · La Plata

Empezamos en cuarentena.

Horneamos con tiempo, sin apuros. Esta es la historia de por qué.

El comienzo

Un proyecto familiar

No somos una empresa. Somos un proyecto familiar que nació en cuarentena, cuando la masa madre nos cautivó y ya no pudimos parar.

Hoy somos una panadería artesanal de pura masa madre en La Plata. Horneamos con tiempo, con harinas agroecológicas y sin apuros. A eso le decimos pan de verdad.

El oficio

De 15 a 48 horas

Cada pan fermenta despacio: de 15 a 48 horas. Sin aditivos. Sin apuros. La masa madre tiene su ritmo y lo respetamos.

Por eso decimos pan hecho con tiempo. No es un eslogan: es la receta.

Manos cortando la masa sobre la mesada enharinada

Del cuadernito

Los relojes de la masa

La microbiología la vemos más por ecología: sensibilidad al ecosistema de la masa madre, a la diversidad que la compone. Con tiempo y cuidado se aprende mucho sobre las poblaciones que conviven en ella, los sabores que cada una da y cuáles son las más deseadas. Qué agua les gusta más, cuánta, a qué temperatura. Qué harinas, cuánta humedad y, sobre todo, qué relojes manejan: cuándo es el mejor momento para despertarla y hacer un pan, o cuándo llevarla a dormir para la próxima amasada.

(me dejé llevar… después me lo llevo a mi cuadernito ☺️)

Los ingredientes

Las harinas que elegimos

Trabajamos con harinas de Campodónico y Huerto Interior. Sin transgénicos. Sin agrotóxicos.

Comer pan también es una decisión política.

Lo decimos sin solemnidad: elegir qué harina entra al horno es elegir qué agricultura sostenemos. Nosotros elegimos la que cuida el suelo y a quienes lo trabajan.

El lugar

Horneamos en La Domarca

Nuestro hogar es La Domarca, un ecosistema regenerativo en Colonia Urquiza, La Plata. Ahí plantamos árboles, limpiamos el Arroyo Rodríguez y probamos formas distintas de habitar el territorio.

Cada pan que sale del horno financia eso. Por eso decimos que no vendemos pan: compartimos alimento con sentido.

La familia

Manos que conocen el oficio

Hay una parte del pan que casi no se ve. Estibar, acomodar, cargar, ordenar. Esa parte también la hacemos en familia.

Pan hecho con tiempo. Y con ganas de que llegue a tu mesa.

La familia de Mar de Pan, con gorros y sonrisas, en plena producción

Gracias por bancar esta forma de hacer las cosas.

Si te dan ganas de llevarlo a tu mesa, escribinos.